Fragmentos de un manuscrito egipcio de un valor incalculable descubiertos en un museo australiano

Fragmentos de un manuscrito egipcio de un valor incalculable descubiertos en un museo australiano
Una sección del Libro de los Muertos

John Taylor, un egiptólogo mundialmente conocido del Museo Británico, descubrió en el Museo de Queensland, Australia, una colección de fragmentos, anteriormente anónima, de un Libro de los Muertos egipcio extremadamente raro y valioso.

Los fragmentos fueron descubiertos después de que Taylor tropezara con una tira de manuscrito que estaba en exhibición como parte de una exposición del museo titulada Mummy: Secrets of the Tomb. Investigaciones posteriores revelaron que había más fragmentos guardados en los archivos del museo.

Los fragmentos, que llevan los jeroglíficos distintivos de Amenhotep, fueron donados al museo en 1913 por un miembro del público y no hubieran estado en exhibición de no haber sido por la exposición egipcia.

Según el portavoz de una galería, “Secciones del manuscrito, que datan del año 1420 a.C., se han dispersado por todo el mundo a lo largo de casi 100 años, y algunas piezas forman parte de las colecciones del Museo Británico y el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York”.

Amenhotep, hijo de Hapu y un oficial de alto rango, ejerció entre 1390 y 1953 a.C., ascendiendo por distintos cargos del servicio gubernamental hasta convertirse en escriba de los reclutas, una oficina militar, durante el reinado de Amenhotep III. Fue muy honorado por el rey durante su vida y llegó a ser divinizado 1000 años más tarde durante el período helenístico.

Las muestras australianas serán fotografiadas con la intención de determinar cuáles son las partes del rollo manuscrito de las cuales provienen. Según Taylor, el papiro del que se originaron los fragmentos puede alcanzar hasta 20 metros de largo, lo cual lo convertiría en uno de los textos funerarios más largos e importantes que se hayan registrado en la historia.

“En el Egipto de 1890, la gente recolectaba y excavaba antigüedades a un ritmo muy rápido y a menudo no se documentaba adónde iban estas antigüedades. Cualquier individuo que fuese de vacaciones a Egipto podía adquirir cosas como estas y llevarlas consigo a casa, así que todavía hay mucho material por ahí que nadie ha visto”.

Hasta ahora, los arqueólogos no han sido capaces de reconstruir el libro en su totalidad y durante mucho tiempo han estado buscando las secciones que faltan para completar el relato del viaje al más allá escrito por Amenhotep, constructor en jefe del templo de Amón.