Pintura, tierra, película, y existencia: Oscar Murillo sobre la creación de arte autobiográfico

Pintura, tierra, película, y existencia: Oscar Murillo sobre la creación de arte autobiográfico
Oscar Murillo en Rubell Family Collection, Miami, 2012
(Rubell Family Collection/Contemporary Arts Foundation, Miami)

“Borrar las fronteras entre el arte y la vida” ha sido un cliché desde hace tanto tiempo que aún cuando es un concepto siempre presente, se ha vuelto casi invisible. Alentado por artistas (Robert Rauschenberg famosamente decía que actuaba “en un espacio entre los dos”) y recibido elocuentemente por críticos de todas las índoles, el concepto es fundamentalmente fallido. No importa que tan borrosas sean las líneas entre el arte y la vida, el hecho de definir a la dos entidades como distintas tácitamente valida la posibilidad de un plano artístico autónomo, sin las marcas de la vida cotidiana.

A diversa práctica de Oscar Murillo resiste brillantemente la cotidianidad de la crítica, aunque el artista ha tenido que recurrir a ella ocasionalmente. Para el artista basado en Londres y egresado de Royal College of Art, producir arte – ya sea una pintura, organizar eventos festivos, actuar, o cambiar videos con amigo de su nativa Colombia – no se puede deslindar de todo lo demás. “Vivimos, y esa existencia genera un residuo,” Murillo me dice desde su hogar en La Paila, donde se tomó un corto descanso en navidad. “Ese residuo puede ser descartado como una especie de efecto, o puedes ponerle atención y tal vez decidir, Esto es arte y es mi trabajo”.

 

Para Murillo, 2012 fue un año ocupado. Después de su exposición de graduación en el RCA, el artista atrajo considerable atención en Estados Unidos con una presentación en Modern Art (donde sus esculturas fueron destacadas por el ojo de halcón de Roberta Smith de New York Times). Esto lo llevó a una residencia y exhibición en el Rubell Family Collection, en Miami, la cual estará abierta hasta el 2 de Agosto, que has sido tan exitosa que inspiró al equipo de curadores a lanzar un programa de residencias anual.

Este año estará abarrotado. Murillo empezó en enero con “Ossie’s Bingo Boutique”, organizando tardes y noches de bingo en el Rotterdam, y continua este mes con exhibiciones simultáneas en dos galerías en Londres: en Modern Art, en Fitzrovia, los visitantes serán saludados con una invitación por email a una cena en la galería de proporciones monumentales. Después de llevar a la audiencia a un restaurante, la invitación dirigirá a los invitados al Ossie’s Bar Restaurant de Murillo, donde un banquete-performance se llevará a cabo. Este texto también se mostrará en el vecindario de Mile End, en la galería Carlos/Ishikawa, con pinturas, una instalación de láminas de cobre grabando trazos de los asistentes a la galería. Estas láminas se cortarán y mostrarán como piezas individuales en el futuro.

“Quiero democratizar la idea de las cenas de artistas,” dice Murillo, aludiendo a la bien establecida jerarquía del mundo de arte y el contraste entre los asistentes en las dos galerías comerciales. Mientras tiene rasgos de estrategias adoptadas en las décadas de 1960 y 1970 por personas como Gordon Matta-Clark (Food), Allen Ruppersberg (Al’s Café), y Daniel Spoerri (Restaurant Spoerri), la movida es algo que ejemplifica la inclusiva generosidad de Murillo. También afloja los rituales altamente codificados de la industria artística, todos diseñados para mantener varios niveles de exclusividad estrictamente basados en qué tan útiles pueden ser los invitados (coleccionistas, curadores, y escritores) pueden ser al anfitrión. Una lista de invitados es un reflejo preciso de qué tipo de galería es o aspira ser. Pero en la propuesta de Murillo, las nociones de exclusividad y afirmación pierden relevancia. Los detalles sociales que generalmente acompañan una exhibición se convierten en la exhibición misma.

La familia de Murillo trabaja en un negocio de limpieza en Londres, y él trabajó con ellos por varios años. Su impulso anti elitista tiene implicaciones políticas claras (sin duda influenciadas por su pasado) – un progreso que es particularmente urgente en Reino Unido, donde la división social se agranda cada año. Para un artista aún en sus veintes que se disparó al reconocimiento internacional en el espacio de 12 meses, esto también puede ser una forma de mantener junto lo profesional y lo privado (las mismas partes mal-nombradas “arte” y “vida”). Los parientes e Murillo van a sus eventos regularmente – los cuales continúan la tradición Colombiana de festividad que ha conocido desde su infancia – así como fueron a las fiestas de verano y navidad lanzadas durante años por la firma de limpieza hasta la recesión. Como es siempre el caso en el trabajo de murillo, toda experiencia tiene potencial como experiencia artística. El pasado septiembre en la fiesta de limpieza de finales de verano con Comme des Garçons, en Herzog & de Meuron y el Serpertine Pavilion de Ai Weiwei, fue decorada “como si estuviéramos teniendo una reunión familiar”, dijo el artista a Legacy Russel de la revista Bomb. Murillo gastó su crédito de 10,000 libras esterlinas, ganadas colaborando en un comercial con una la marca Comme des  Garçons, en ropa – alguna para sus familiares y amigos, otra para premios en una rifa y una competición de baile. Películas de fiestas de cumpleaños del papá del artista – en Colombia y Londres – se proyectaron en lienzos estirados, y los invitados originales fueron invitados a una fiesta con los asistentes de Serpentine. Audiencia y artistas, el arte ocurriendo y una ocasión social chocando ruidosamente en este evento.

Algunas de estas ocasiones recuerdan la estética relacional de artistas como Rirkrit Tiravania, que se hizo conocido en 1990 al convertir espacios de exhibición en espacios sociales. Aún así, a Murillo no le gusta su linaje. “Tengo problemas con el acercamiento más simbólico y conceptual de Tiravanija. Es una práctica que, en mi opinión, se desenvuelve a través de una serie de momentos conceptuales a veces desconectados”, dice.

En la producción de murillo, la interconectividad es vital. Así como el cumpleaños de su papá llegó a la fiesta Serpentine, la cual ha hecho eco en la “Bingo boutique” de Rotterdam, las pinturas de labor intensiva de Murillo obedecen una lógica de reciclaje. Piezas más viejas se re utilizan. El nuevo material –lienzos teñidos, enterrados, quemados o marcados usando una herramienta para estampado– se quedan alrededor del estudio hasta que hayan adquirido la cantidad necesaria de mugre, efectivamente acumulando capas de tiempo para los trabajos que vienen. “Es como queso envejeciendo,” dice Murillo.

 El artista considera que a tierra es un gran balanceador –“democrática”, dijo al curador de la Tate Catherine Wood –porque es “real y está en todos lados”. Es sólo al final del proceso de Murillo que la composición directa interviene, primero cuando el artista cose las distintas piezas de lienzo para luego agregar los tonos finales – a veces una palabra (como “milk”, “work”, “yuka”), y otras un número, como en Untitled (bingo painting), 2012.

Untitled (yoga), 2012, producida y expuesta en la Rubell Family Collection, es característica de la reciente producción del artista, como un ensamble de lienzos manchados, escritos energéticos, y rayas atacando la imagen. El lienzo estaba doblado mientras la tinta negra deletreando yoga seguía fresca, duplicando las letras. Presentada verticalmente, la palabra toma una cualidad antropomórfica. Conjura a los practicantes de yoga que Murillo encontró cuando fue promovido de limpiador a recepcionista en el club de yoga Bikram y con ello, la transformación de una práctica antigua asiática para servir a urbanistas obsesionados con sus cuerpos.

Las palabras en las pinturas de murillo actúan simultáneamente como elementos estructurales y, el artista explica, “fragmentos de lo que pasa durante toda la práctica”. Agrega, “Para mí, las pinturas se convierten en el archive de las otras cosas que hago”.

Sería tentador considerar el trabajo de Murillo en términos pictorales únicamente, como un heredero introspectivo de Cy Twombly, o en términos sociales de la estética relacional. Lo que caracteriza su producción es la conexión indisoluble entre sus distintas corrientes. En sus pinturas, instalaciones,  y eventos, el apropiarse sistemáticamente de lo que está al alcance de su mano (física, emocional y conceptualmente) puede estar relacionado con una economía que internalizó mientras crecía en Colombia, “en donde había una actitud muy similar a tener que usar lo que había alrededor”, dijo al coeditor de Serpentine Gallery, Hans Ulrich Obrist.  

Tal vez más significativamente, su acercamiento también se relaciona a su afán por aprovechar todo lo que lo hace quien es. Murillo habla entusiasmadamente de Dieter Roth, particularmente sobre us Tischmatten, los tapetes de cartón grises que el artista suizo utiliza para proteger superficies de sus trabajos en todos sus estudios. Cubierto en notas, pruebas de color, dibujos, manchas de comida, y experimentos de todos tipos, han terminado siendo considerados como obras de arte en sí mismas por Roth. “Me gusta mucho que esto exista porque tu existes”, Murillo dice de Tischmatten. “Obviamente hay un esfuerzo, y haces cosas, pero es parte de la vida cotidiana de todas formas”. Esto podría aplicarse a su trabajo con la misma facilidad, involucrando no el borrar las distinciones falsas entre el arte y la vida sino aceptando a ambos como uno incondicionalmente.  

Para ver imagenes del trabajo de Murillo, entra a la galería de fotos.

Este artículo aparece en la edición de Marzo del 2013 de Modern Painters. 

Mira un video de Rubell Family Collection: